• En 1895 quedaban diez papas futuros; hoy falta uno, nada más, según la profecía de San Malaquías. Entre los argumentos que utiliza el abate para afirmar junto a San Malaquías que Pedro Romano será el último pontífice, hay uno modernísimo y es el de que en Roma, en la iglesia extra muros de San Pablo, en donde se encuentran todos los retratos en mosaico de los papas, estaban entonces diez medallones vacíos, ninguno más. Advierte el autor que el «término medio de la vida» de los diez últimos papas puede variar, y con ello el año calculado del fin; pero el «número de los pontífices es inmutable. Pedro II es el último; después de él, viene el fin».

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