• Frente a los efectos económico-sociales devastadores desencadenados por la crisis de la pandemia secular que está estremeciendo a todo el mundo, vuelve a aparecer otra vez más en toda su disruptiva actualidad lo que Friedrich Engels - del cual se celebran los 200 años de su nacimiento - afirma ser «todo el contraste de nuestro tiempo». Cuando, en las páginas del Antiduhring, bulle «la anarquía de la producción social» capitalista y las «leyes coactivas de la competencia», que «ciegamente» se imponen «sin los productores y contra los productores». Hasta dar vida a un sistema en el que «el producto domina a los productores». Un mundo que no reconoce la «naturaleza social» de las fuerzas productivas modernas; en el que, tanto la ciencia como la producción, sujetas a una apropiación parcial, continúan siendo utilizadas en una guerra de capitales y entre los Estados que impiden la libre expresión hacia un desarrollo realmente humano.
    Friedrich Engels tuvo un papel muy importante en la elaboración del patrimonio teórico que está en la base del materialismo histórico y dialéctico. Si se toma en consideración todo lo que él ha producido a nivel teórico y político, aparece que está totalmente infundado el prejuicio extendido que querría contraponer un Engels mecanicista a un Marx dialéctico. En realidad su colaboración fue inseparable. Precisamente a Engels le debemos la publicación del segundo y tercer libro de El Capital de Marx. Al igual que siempre a él se deben contribuciones esenciales del marxismo «clásico»: basta pensar en el Antidühring y en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. También fue significativa su actividad como dirigente del movimiento obrero internacional, desde la Liga de los Comunistas a la Primera Internacional, pasado por el Partido Socialdemócrata Alemán.
    El texto lo demuestra, mediante una recopilación de escritos del propio Engels, de Marx y Engels, de Lenin y de otros autores, organizada mediante un esquema cronológico y temático. Aparece la vida ejemplar de un militante y dirigente obrero. En 1888, todavía en plena batalla revolucionaria, escribe que la voluntad se apoya sobre la reflexión y la pasión, aunque luego éstas estén determinadas por la evolución profunda de la historia. Hoy es necesario recordarlo, sobre todo porque en la experiencia política de amplios estratos del movimiento obrero europeo está ausente la adquisición de las lecciones estratégicas, de la capacidad táctica y de la obstinación organizativa de la tradición marxista. Reflexión y pasión para el trabajo necesario de reconstrucción de un partido revolucionario que está más atrasado en las conciencias de lo que podría estar en la realidad.

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