Saint-remi

  • Las SEMBLANZAS BENEDICTINAS no deberían faltar en ningún hogar católico, especialmente en esta época aciaga de apostasía, y de favor legal de todo lo que es contra naturam. En los tres volúmenes, dedicados a los santos, monjes ilustres y grandes abadías respectivamente, el insigne autor, hijo genuino de la gran tradición benedictina, logra lo casi imposible, resucitando ante el ojo interior del católico hodierno, huérfano y tuerto, el ahora oculto y hasta vilipendiado splendor veritatis propio de Cristiandad. Dios envió a los hijos de San Benito con el mandato de Ora et Labora, y en este orden, sin confusión y sin separación. ¿Quién podrá contarlos?

  • Publicado en una encrucijada de la Historia de España, en febrero de 1936, este libro no deja de tener plena actualidad. Meditemos su católica confesión, que marca el abismo entre la derrota de ayer y el dominio omnímodo de hoy: «Este libro es como el crisol de mi purificación. Te asombrarás, lector, al asistir a esa pesadilla-¡tan llena de verdad!-de las organizaciones subterráneas que crucifican a España. La vida de las logias, el ambiente de sus tenidas, sus acuerdos, aparecen aquí sin tapujos ni veladuras. Está la vida masónica con toda su descarnada realidad. ¡Y toda su vergüenza! Nombres, fechas y casos. ... O España termina con la Masonería, o la Masonería termina con España.»

  • El Ensayo... en 1850 fue profecía, y a la vez juicio consumado del carácter destructivo de los sistemas modernos. Tal profecía sólo fue posible desde las alturas del dogma católico. Cuando las naciones católicas prevarican sucede que al punto el paganismo hace irrupción en ellas. No hay revolución, así tampoco la liberal o la socialista, que al sustituirlas las instituciones antiguas con otras de invención humana, no proclame que santifica un nuevo orden de cosas. Pero el mundo ha negado el orden católico en vano, porque la ley de proporción, constitutiva de tal orden, dicta que el que lo conculca va a parar en el absurdo, y en un baño de sangre.

  • En la novela, dos notas han marcado la originalidad de Martínez Zuviría (1883-1962), conocido por el anagrama Hugo Wast: un pensamiento fundamental, católico, que se descubre siempre en sus libros, y el interés poderoso de sus argumentos. Agréguese el mérito de su estilo diáfano y se tendrá la razón del éxito del escritor: argentino, por su elegancia y finura; español, por su sentido de la raza y la lengua; universal, por su genio creador. Encantador es el relato de aventuras vividas en 1928, en su viaje por tierra española, en unos momentos decisivos para el porvenir de España. Junto con nueve ensayos más, deleitará a jóvenes y no tan jóvenes.

  • Desde el punto de vista apologético, ¿ha sido culpable la Iglesiaoe Tal cosa se ha pretendido. Se ha dicho que los judíos han sido irreprensibles. Sin embargo, por sí solos los cristianos no eran hostiles; ni en los orígenes, ni en la alta Edad Media. El abismo fue abierto poco a poco. ¿Acción o Reacciónoe El autor, con documentación sin par, deja al lector la resolución de tal interrogante. Uno de los iniciadores del antijudaísmo moderno escribía que el judío cuyo nombre aparece bajo su pluma no es sino aquel al que su celo y odio animan contra la Iglesia y la civilización cristiana. No es sino el que los documentos revelan, no los demás.

  • Los documentos que aporta el autor anulan la acusación interesada de que Fernando VII hubiera sido masón, poniendo de relieve el viraje del rey cuando llegan a su conocimiento las Máximas de la Masonería de 1823 y 1824. Aun desterrados sus agentes, luego fueron perdonados y regresaron a España. Inmediatamente consumaron su puesta en práctica; e impuesta la Regente, la Masonería asumió el Poder, dejando de existir la secular y fecunda Monarquía Tradicional, sustituida a partir de 1836 por una Monarquía republicana, sin legitimidad histórica ni origen confesable. En 1931 se decidió prescindir de tal fachada y quedarse con la República a secas.

  • El Card. Caro sintetizó las fuentes más autorizadas de información disponibles en su tiempo (Copin-Albancelli, Benoît, Segur, Serra y Caussa, Webster, Jouin, Wichtl.). La demostración no es nueva, pero de interés existencial para los católicos, porque desenmascara la Masonería como el brazo moderno del Misterio de la Iniquidad. En ella se regeneró el antiguo ocultismo luciferino (Gnosis), de entronque indo-germano, con sus grados iniciáticos estríctamente jerárquicos, y se hizo virulento y dominante por medio del poder financiero de los secuaces modernos del fariseísmo, cuya sola doctrina exotérica era y es teísta (Talmud), siendo panteísta la esotérica (Cábala).

  • Si un fin destacado de la reforma del Breviario por San Pío X fue el de facilitar la recitación semanal del salterio completo, el propio del futuro cardenal Gomá fue su comprensión y meditación profundizadas, por medio de su traducción, con introducción y notas amplias. Nuestros tiempos de desolación de la Viña Católica exigen recuperar ese talante deprecatorio y profético de la plegaria ante el trono de Dios. Lo que era angustia y clamor de un rey David, figura de la pasión y muerte de Jesucristo a manos de sus congéneres, hoy puede alentar la santa esperanza de la Parusía, como victoria definitiva sobre los que siguen odiando a Cristo y su Santa Iglesia.

  • El P. Sardá es el primero en eficacia entre los que han combatido el error liberal. Entre sus escritos descuella El Liberalismo es pecado (1884). Fue aprobado por muchos obispos; y, denunciado por los católico-liberales, mereció la más laudatoria aprobación de Roma. Su lectura, hoy como ayer disipa muchos errores, desocultando la gravedad del liberalismo, que es herejía práctica tanto como doctrinal. Cada cosa es lo que es, y nada más. El liberal, hable en católico y hágalo todo en apariencia como católico, liberal será y no católico. Todo lo más será liberal vergonzante, que de los católicos anda remedando idioma, traje, forma y buen parecer.

  • El Abate Silvano fue autor prolífico de libros encendidos al servicio de las almas, especialmente de las que buscan alcanzar una «corona más hermosa», en el estado religioso. Cardenales, arzobispos, obispos en gran número aprobaron sus obras. En este impío mundo actual, el librito ofrece un testimonio imperecedero de la finura y fuerza del espíritu que impregnaba los tiempos de una Cristiandad enamorada por bien catequizada; Los consejos del abate también hoy tienen su pleno valor, incluso para todas aquellas almas que, a falta de infraestructura religiosa, han de vivir en el mundo, pero que anhelan vivir como si no estuvieran en él.

  • Cuando el editor español de la obra alerta en 1859 sobre la inoculación de las herejías protestantes en España, profesó aún como imposible el que pudiese llegar a existir legislación inicua que permitiese el culto y profesión públicos de las innumerables sectas acatólicas. A pesar de este error de pronóstico, aún hoy hemos de proponer como arma segura la obra del P. Perrone, que recibido en la Compañía de Jesús un año después de su pública restitución (1814) fue uno de los más ilustres teólogos de su tiempo, y que junto a Dom Guéranger influyo decisivamente en que el Papa Pío IX proclamara como dogma la Inmaculada Concepción.

  • Una base documental incontrovertible es el eje inapelable del análisis sencillo que presenta el autor. La Masonería es una religión, pero despliega flexibilidad y astucia para cambiar lo accidental y oculta a los adeptos la mayor parte de su estructura, fines y acción, y poco a poco, según el individuo y la oportunidad, indica que aquello no era así sino de este otro modo. No pasarán de quince personas quienes conocen a los jefes supremos que integran el gobierno central, el más poderoso de la tierra, pues sin flotas ni ejércitos dispone con sus órganos de los ejércitos, flotas, policías, parlamentos, etcétera, de casi todo el mundo.

  • Maritain y sus seguidores han falseado los más firmes e indiscutibles principios de la filosofía de Santo Tomás, desvirtuada y alterada, en su nombre, por inoculaciones de origen kantiano. Una exposición tomista sólida quiebra todo intento de sostener la primacía de la persona humana sobre la sociedad política. La distinción entre individuo y persona, manejada como base última explicativa de todo orden moral y de toda la historia, de tal suerte lo subvierte todo que nos da una concepción anticristiana de la vida. Más aún, la Nueva Cristiandad, que se ha de levantar sobre una fe básica común a toda la humanidad, coincide con la Civitas Hominis de la impiedad.

  • Las enseñanzas de mil falsos doctores truncan la fe y el buen sentido. Nada más práctico y necesario que este estudio, pues a todos dirige sus tiros la Revolución, para alistarnos en la guerra contra Dios. El único antídoto para el veneno que nos dan es la verdad. Pío IX bendijo este trabajo. Y el autor advirtió que compadecería al católico que no comprendiera su importancia. Su objeto es hacer comprender : 1º. Lo que es la Revolución, hoy más que nunca ; 2º. Cuáles son las ilusiones que pueden arrastrarnos al error revolucionario ; y 3º. Qué el primer deber que en nuestro tiempo de trastornos y ruinas incumbe al cristiano es gritar: ¡Fuego!

  • La II República no fue un venturoso y pacífico estado de derecho, gobernado por una Izquierda plural, progresista y democrática, contra la que se alzó en armas la Reacción, para imponer su dictadura, como ahora nos quieren imponer desde las tribunas. Se ha emprendido una damnatio memoriae, al estilo de los faraones que borraban el rastro de quienes les precedieron, queriendo reescribir la historia, divulgando y enfatizando las responsabilidades del bando nacional y relegando al olvido las del propio. Publicamos aquí la síntesis de la verdadera «Causa General», ordenada en 1940, que se siguió para depurar las responsabilidades delictivas cometidas.

  • El R. P. Víctor Loyódice, tan conocido en España por haber introducido en ella la Congregación del Santísimo Redentor, dió á la estampa la vida más cabal y perfecta del Santo que en castellano tenemos. Conviene recordar con qué refinada malicia y pública desvergüenza se han levantado los periódicos masónicos, judíos y protestantes para mancillar la inmaculada doctrina del Santo. Mucho importa, pues, a la causa católica estudiar la vida y doctrina de una de las principales lumbreras de Iglesia. En sus obras morales y dogmáticas se hallan refutados casi todos los errores modernos, y en cuyos libros ascéticos aun hoy se apacientan las almas devotas.

  • La lectura de las vidas de los Santos mueve al desprecio de las cosas de este mundo, y á desear los bienes que jamás se acaban: á huir del pecado, y á la práctica de la virtud, que es el único medio para conseguir la bienaventuranza. Para que los que leyeren sus vidas saquen el deseado fruto, todavía es indudable que esto depende mucho del estilo y manera con que están escritas. Por esta razon la vida que de San Vicente de Paúl escribió Fr. Juan del Santísimo Sacramento es sin disputa preferible á la que escribió Collet; porque si bien éste es más completo y metódico, en cambio la unción con que aquél escribe aprovecha mucho más à los lectores.

  • Entre los asuntos favoritos del género de novelas figuran las apologías de la Revolución francesa. Este género de obras ha sido uno de los medios empleados por el genio del mal y sus secuaces para falsear la verdad histórica, para hacer amables la impiedad, el espíritu de insurrección y todos los demás principios antisociales. También VÍCTIMAS Y VERDUGOS es una novela, pero se propone instruir deleitando, y moralizar instruyendo. Presenta a los fautores y sectarios tales como verdaderamente eran, es decir, groseros, sin Dios, sin ley, sin respeto a ningún derecho, enemigos natos de toda virtud y nobleza, ebrios de sangre, sentinas de vicios.

  • En la festividad de la Inmaculada de 1940, Joaquina de Zubiri entró en el Noviciado de las Franciscanas Misioneras de María. Desde entonces su nombre cambió en Sor María Teresalina. Como indican las fechas, ese alma de mártir fue forjada por el espíritu de su época y por el testimonio que con sus vidas han dado tantos de su entorno que dieron su vida por Dios y por la Patria. Su vida fue una preparación constante y generosa para el gran sacrificio. Periódicos ingleses, franceses, italianos, portugueses, indostánicos y españoles han informado con amplitud sobre la intrépida mártir de Cachemira.

  • Nuestra Santa Religión no quiere ignorantes ni ciegos. Es una Religión sabia, que está cimentada sobre doctrina, sobre el dogma, sobre la fe. Por eso, aun a la plebe y aun a los niños enseña dogmas muy elevados. Mas como el Catecismo es formulario, y con mucha razón, es necesario saberlo entender y descifrar sus proposiciones resumidas. Para eso se han escrito muchos excelentes libros. Este es uno de ellos. Sencillo, resumido, está compuesto con el fin de que sirva para entender y explicar la Doctrina cristiana. Ojalá logre que se conozca más a nuestra santa Religión, y que la conozcan otros muchos, porque sin la fe íntegra no hay salvación.

  • Este magnífico opúsculo contiene un elogio significativo de los Obispos españoles por su antiliberalismo político razonado. Son de sumo interés los dos apéndices, en tanto que apología de la doctrina sobre autoridad y libertad del Syllabus. Ségur dedica su obra a todas las almas buenas, que aman la verdad y que la buscan sinceramente. Su propósito es defenderlas contra esa epidemia que mata a tantas, aun las honradas. Es una exposición de doctrina sencilla, ente¬ramente conforme a la sana teología y el espíritu de la Iglesia. Ségur logra dar una solucion capaz de satisfacer a un tiempo a la fe y a la razon.

  • Estas conferencias se dirigen especialmente a los jóvenes obreros, pero son muy provechosas para todos sin distinción. La verdad cristiana es la misma para todos, y más cuando es comunicada de un modo tan próximo y afable. Nuestro Dios no es un ausente, sino que es Jesucristo, el adorable Hijo de la santísima Virgen, el Verbo encarnado. Sólo por Jesucristo llegamos a Dios Padre. El inefable misterio de la gracia es el fundamento de la piedad cristiana. El Señor quiere comunicarnos su vida santa, y combatir con nosotros al demonio, que es su enemigo y el nuestro, que quiere destronarle, privarle de reinar y arrancarnos a su amor.

  • No sólo hoy, sino ya en 1939, apenas terminada la Guerra, urgió muchísimo decirle al mundo, aunque sea en síntesis, nada más, la aterradora realidad de lo que en España había sucedido. No pudo hacerse, entonces, sino mediante una impresión rápida y breve. Y esto es lo que el autor logró en este libro. Los informes manejados tienen una inapreciable garantía de veracidad, y defienden de antemano este primigenio estudio contra los ataques de aquellos que, ayer como hoy, intentan desvirtuar la fuerza de los hechos negando su realidad. Algún dato equivocado, es evidente, no merma en nada la triste realidad del conjunto, la verdad terrible del cuadro.

  • Fue San Bruno uno de los hombres más señalados del siglo XI. Vencedor de la vanidad y falso honor del mundo, fue la flor de los ermitaños. Emuló en la tierra la vida angélica del Cielo. Fundó una Orden religiosa que siempre fue escuela de santidad, de abnegado amor a la Cruz. Uno de los Títulos Fúnebres reza: "Por temor al Juez que había de venir a juzgarle, despreció Bruno las riquezas mundanas y huyó al desierto". Y podría preguntarse dónde está hoy ese temor, precisamente cuando todos los acontecimientos señalan que el Juez ha de estar más cerca.

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