San Vicente Ferrer

  • No basta con saber los nombres de los santos. Para que sus virtudes puedan ejercer en los fieles la influencia del ejemplo, es preciso que conozcamos también la historia de su vida, el proceso de la existencia que les ha llevado a la gloria...

  • Para quien con ánimo límpio busca la verdad, estas páginas bastarán para destruir las fantasías repugnantes que espíritus cavernarios han construido sobre el tema de la Inquisición. La verdadera prueba caldaria a la que nosotros sometemos a los enemigos...

  • El gran error presente es el neopaganismo, conjunto de aberraciones de todo género, así en el orden moral y religioso, como en el político y cultural. Teniendo a la religión católica, no ya miedo sino horror, niegan los dogmas todos, pero el que con más...

  • Para sacar pleno provecho a la magnífica obra de Arráiz conviene tener presente la distinción fundamental entre gracia (don sobrenatural) y carisma (don natural). El tributo pagado a los Beethoven, Wagner, etc. la exige, para no errar en la interpretación...

  • Tom. I : Poco antes de su muerte, en plena madurez, el P. Loyódice escribió tres obras: sobre el Reino de Satanás; sobre el Reino de Jesucristo; y él de María. La primera se centra en el multiforme dominio moral que ejerce Satanás, reconociendo el autor que el solo tratamiento simbólico-figurativo es susceptible de crítica, por no atender a las concreciones institucionales. NSJC llama reino el poder de Sa¬tanás, y, al mismo, príncipe de este mundo. Y como todo reino y estado ó república tiene un programa de gobierno, ejército, armas, bandera, y procura influir en todos los negocios, así en el curso de la obra se apropiarán á Satanás todos estos necesarios requisitos de un verdadero gobierno.
    Tom. II : Para delimitar su objeto, el autor procede a una doble distinción: del reino de los Cielos; y de los diferentes dominios de Cristo. Está fuera de su propósito tratar del reino que representa la Iglesia; del juicio; del dominio de Cristo como Dios; de su dominio como Hombre; del que le corresponde como Redentor. Trata sólo y exclusivamente del dominio de los corazo¬nes. De ahí se explica la triple división de la obra. La primera parte trata de cómo se prepara el rei¬nado de Cristo en las almas; la segunda, de cómo se constituye y organiza este reinado en nosotros; y la tercera, de cómo se conserva y se defiende de la invasión de los enemigos. Es la sublime teología de San Alfonso al alcance de todos.

  • En nombre de la historia, como en el de la razón, pidióse la destitución temporal del papa. Errores de hecho, de derecho y de apreciación, formaron solemnemente el proceso de 259 papas. La abo¬licion de un órden de cosas establecido hace siglos habría sido la reparacion al fin conocida de un error de quince siglos. El golpe se ha dispuesto de muy atrás. Sin embargo, muy lejos de reconocer que á medida que la autoridad temporal se eleva baja la autoridad espiritual, la historia protesta altamente contra esta asercion, y demuestra hasta la última evidencia que por una ley verdaderamente admirable, Dios ha que¬rido elevar y abatir juntamente al pontífice y al rey.

  • España en Lepanto es un estudio compacto, fruto de dos obras monumentales del Abad de Silos sobre el tema. Es basada en documentos coetáneos, así nacionales como extranjeros. Labor enteramente objetiva, libre de prejuicios patrióticos, y desnuda de ponderaciones encomiásticas en pro de alguno de los coligados, o censuras contra los otros. La simple narración de los hechos conforme acaecieron, será siempre la única y mejor apología de las naciones y de los individúos que los realizaron. Lamentablemente, resultó una constante histórica que la rivalidad entre los poderes cristianos fue razón principal de la ruina del Reinado de Cristo en el mundo.

  • Para calibrar a Veuillot, mucho ayudan la biografía y el estudio de sus obras que presiden a esta edición española. Pero, lo que es más, leída y meditada con rectitud la propia Refutación.., aún los enemigos del Papado, y más aún los indiferentes y despistados, deberán reconocer cuánto la Humanidad, y no el solo universo católico, debe a la institución del Papado. Sin embargo, toda su argumentación sobre el Papado--su naturaleza, su misión, sus glorias--, ¿no tiene como fundamento una interpretación cierta, pero prima facie de lo que a su respecto significa la Voluntad Divina que lo instituyó?

  • Para valorar en su justa índole la epopeya española al servicio de la Fe, he aquí una obra monumental de los mártires y santos, no menos que de los padres y doctores de la Iglesia hispana, hasta el siglo XVII. Todo español de nobles sentimientos admirará sus santos compatricios, existencias privilegiadas que tan sublimes ejemplos han legado a la historia, y enriquecido a su patria con servicios tan inmensos. Con la obra en mano, la única conocida dedicada en exclusiva a los héroes--y fiestas--patrios de la fe, es difícil no participar del místico entusiasmo del autor; pero no menos de su amargura, potenciada por mil el día de hoy, cuando todo lo vil se enaltece, y todo lo noble se envilece.

  • En 1895 quedaban diez papas futuros; hoy falta uno, nada más, según la profecía de San Malaquías. Entre los argumentos que utiliza el abate para afirmar junto a San Malaquías que Pedro Romano será el último pontífice, hay uno modernísimo y es el de que en Roma, en la iglesia extra muros de San Pablo, en donde se encuentran todos los retratos en mosaico de los papas, estaban entonces diez medallones vacíos, ninguno más. Advierte el autor que el «término medio de la vida» de los diez últimos papas puede variar, y con ello el año calculado del fin; pero el «número de los pontífices es inmutable. Pedro II es el último; después de él, viene el fin».

  • El hombre de hierro que defendió esforzadamente la fe de su pueblo frente a la tiranía comunista, considera a la madre «su mejor colaboradora para la implantación del Reino de Dios», y por ello su obra, aunque escrita en un estilo lleno de poesía y delicadeza, tiene por fin formar madres católicas, verdaderas «mujeres fuertes», que eduquen a sus hijos a la sombra de la Santa Madre Iglesia, y sean los pilares en que se afiance la cristiandad de las generaciones futuras. Frente a la tiranía actual de la ideología del «feminismo» y del «género», el libro sigue levantándose como referencia obligada de lo que Dios tenía en mente cuando «de la costilla que había sacado de Adán, formó una mujer»

  • Luchó por mandato de Dios, y acaso fue el genio militar más grande que registra la historia. Con su espada sagrada luchó cara a cara con el enemigo, sin herir jamás a ninguno, y con el poder mágico de su mirada y el encanto de su dulce voz condujo a los ejércitos a la victoria. La virgen de Domremy mantuvo su fe en Dios hasta el último instante de su vida, cuando las llamas devoraban su cuerpo, y no sólo perdonó de todo corazón a sus verdugos, sino que pidió que la perdonaran. La Iglesia la elevó más tarde hasta los altares, para reparar la injusticia de aquellos hombres, a quienes su manifiesta perversidad los llevaba a desconfiar de las verdades más sagradas.

  • No creemos haya en lengua castellana un tratado de teología popular semejante, tan extensa y exclusivamente dedicado a hablarnos del cielo. Más que útil, es de interés vital para los que trabajamos y sufrimos cifrando nuestras ilusiones más caras en las bienaventuranzas eternas, cuyos atisbos recogidos y fielmente transmitidos por la sana tradición católica, van desfilando ante nuestros ojos en forma minuciosa, ordenada, exacta y sugestiva, con pluma siempre ágil, muchas vecas brillante y hasta fascinadora en sus descripciones.

  • Es fundamental para el católico poder contar con una traducción que tenga el sello de la autoridad divinamente instituida; la que aquí vuelve a presentarse es obra insigne del Cardenal Primado de las Españas, D. Isidro Gomá y Tomás, fruto de largos años de preparación. Pero no sólo es traducción segura, sino también comentario fiel. La versión abreviada por el propio Gomá, trasparenta suma ciencia, precisamente por su concisión y belleza. Dotola también de un magnífico índice ascético, además del litúrgico, ofreciendo--a todas las edades-el modo de acoplar conscientemente la vida espiritual a la sabiduría y riqueza del Año Litúrgico, en donde contamplamos la Primera Venida, de ignominia y cruz, en la perspectiva cierta de la Segunda, de gloria y majestad.

  • No procede enfocar la legitimidad de Don Carlos basándose en preferencias ideológicas, sino en razones de índole puramente legal, pues la legi¬timidad no puede sostenerse contra la ley, y la ley que promulgó Felipe V nunca fué derogada legalmente. La historia resalta con toda claridad que tanto el Rey como la Reina sabían que el derecho estaba de parte del Infante Don Carlos. Hasta la Infanta Doña Eulalia, hermana de Alfonso XII e hija, por tanto, de Isabel II, en sus Memorias reconoce este hecho. El avisado lector tendrá presente otro título de nuestro catálogo, Fernando VII y la masonería, cuyo desencadenamiento histórico Oyarzun describe con fino discernimiento de espíritus.

  • TOMO I : El P. Alegre S.J., criollo nacido en Veracruz, tras la expulsión de los jesuitas por Carlos III, pudo establecerse en los Estados Pontificios. La obra presente fue publicada en México, en 1841-1842, por un apologeta cándido de la insurrección independencista. Destaca por la extensa recopilación de datos -asombrosos para los incrédulos, aleccionadores y consoladores para los católicos- sobre la obra de evangelización en la Nueva-España, llevada a cabo por la Compañía. El primer tomo abarca desde el arribo de sus primeros misioneros en la Habana y la Florida, en 1571, hasta la primera década del siglo XVII, con acento en los hechos portentosos de las misiones de la Nueva-Vizcaya.
    TOMO II : La obra es un testimonio no menos de la gracia de Dios, sin la cual no cabría explicación de esos nuevos Hechos de los Apóstoles, que de la heróica abnegación de los misioneros; pero también, aun sin pretenderlo, de la gloriosa realidad del Real Patronato de Indias, fruto insigne de una Cristiandad española en pleno vigor, no postrada aún ante los ídolos modernos (liberalismo político, progresismo económico, laicismo social). La propia expulsión y supresión de la Compañía a manos de un católico Rey y un piadoso Papa, respectivamente, sirva de ejemplo esclarecedor del Mysterium Iniquitatis; sobre todo, de su habilidad de invocar el bien para realizar el mal.
    TOMO III : De sumo interés son las referencias a las controversias que llegó a causar el espíritu jesuítico en todos los órdenes: el religioso (por su acento en la acción), el soterológico (por su toque pelagiano), el racial (por la preponderancia de los conversos del judaísmo, en el seno de la Compañía), el moral (por la mezcolanza entre rigorismo y laximo) y el político (véase la denuncia iniciada por los obispos de Puebla y de Asunción). Todas esas cuestiones culminaron -por medio de maniobras concertadas por los seculares enemigos de Dios, expertos en introducir cizaña y división entre los católicos- en la expulsión y supresión de la Compañía.

  • Las pruebas de la divinidad del Cristianismo son tan numerosas como los diversos aspectos bajo los cuales la razon puede considerar este grande hecho que llena el mundo. Sin embargo, elucubraciones hijas del odio, desprecio, despecho, acabaron por convertirse en la ideología del hombre común: el Naturalismo ha usurpado el lugar de la Revelación; y el hombre él de Dios. Evitando los escollos de la exégesis racionalista-subjetivista, el ilustre autor denuncia su anarquía y chaos, y puso al descubierto un móvil oculto, que no es otro que el rechazo talmudo-protestante de Jesucristo como culminación de la Ley y los Profetas. Aún a partir del texto hebreo, mutilado, demostró que Jesucristo es la verdad que penetra toda la Biblia; y que ella no hace sino revelar a Jesucristo.

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